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"La Goleta debe ser la bandera de programas de integración y vinculación"

     El oceanógrafo Javier Valladares, es miembro de la Academia del Mar y fue el encargado de la presentación del proyecto “Pautas para una Política Oceánica de la República Argentina”, llevado a cabo en la sede del CARI, el pasado mes de julio, en la que participó la FEGB. En esa ocasión, la Escuela Santa María de los Buenos Ayres  fue mencionada en varias ocasiones como un aporte al conocimiento y conciencia marítima del país.
En ese marco, charlamos con el licenciado Valladares acerca de la institución de la que forma parte y sobre cómo cree que la Escuela Goleta puede resultar un aporte a los objetivos planteados. 
 

Qué es la Academia del Mar
 
La Academia del Mar, nace en 1995 como una Asociación Civil de carácter científico y sin fines de lucro. Sus propósitos son investigar, dilucidar y prestigiar las cuestiones referentes al mar, en su más amplia acepción, a fin de contribuir al crecimiento del país y al bienestar de sus habitantes.
Busca apoyar el ejercicio de los derechos jurisdiccionales argentinos de navegación marítima, aérea y espacial; la exploración, generación, explotación y conservación de los recursos y el tráfico en el mar y en los puertos, como así también está dentro de sus objetivos promover y difundir la investigación científica y tecnológica, fomentando los estudios correspondientes;  estimular el desarrollo sustentable de las actividades marítimas en el ámbito de la cooperación internacional y extender tales propósitos a los espacios fluviales y lacustres, en el orden nacional y regional, además de desarrollar la conciencia marítima de la población.
 
Formulación de pautas
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“Pretendiendo cumplir al menos con alguno de estos propósitos - comenzó diciendo Valladares -  desde hace un año comenzamos a trabajar en la formulación de Pautas para una Política Oceánica para la República Argentina. ¿Porqué Pautas? Precisamente porque la Academia no es un órgano de gestión ni político, pero sus integrantes tienen la experiencia como para contribuir con pautas a la  formulación de esa política oceánica”.
 
Agregó que esta guía  “puede servir a quien quiera levantar la bandera para avanzar en el proceso para alcanzar los necesarios consensos que posteriormente lleven a legislar una verdadera política de estado como consideramos que tienen que ser las dirigidas al océano, costas y sus zonas vinculadas, como ríos  y lagos”.
Siguió diciendo que “a diferencia de otros intentos -desarrollados durante el siglo XX- que se metieron y casi todos terminaron en una madeja de confusos y complejos conflictos sectoriales en donde nadie quería ceder su parte en pos de un objetivo superior; en éste procuramos avanzar en las cosas que no generen conflicto de intereses pero que claramente son necesarias para avanzar si pretendemos llegar a una política de estado.
 
Por este motivo decimos que estamos haciendo un nuevo comienzo para llegar a un nuevo final. Son muchas las cosas en que se puede avanzar antes de chocar con los intereses sectoriales, como la pesca, los puertos, el transporte marítimo, la industria naval, etc. Esas son las cosas que se enumeraron en el plan propuesto para consolidar y ratificar los intereses marítimos”.
Recordó Valladares que “alguien dijo entre las preguntas (en el seminario), que estas pautas apuntaban a un ‘deber ser’ ontológico... pues bien ¡comencemos a hacerlas! Evitemos ese masoquismo intelectual que nos lleva a iniciar los debates peleando en las diferencias, la Academia está sugiriendo iniciar ‘haciendo’  en las coincidencias”.
 
Despertar una mirada al mar
 
Con respecto a la importancia del proyecto de la Fundación Escuela Goleta, el oceanógrafo opinó que “la comunidad vinculada al mar, es relativamente pequeña en comparación con otras áreas del desarrollo nacional, que además sufre profundos conflictos que mantienen con muy bajo nivel de diálogo a sectores que deberían ser de diálogo cotidiano.
Cualquier iniciativa de buena voluntad que procure despertar una mirada al mar en la población y que ayude a que los decisores políticos y económicos tomen conciencia qué área marítima importante depende de nosotros; para protegerla, para usufructuarla en forma sustentable, para proteger la vida en el mar, para encontrar nuevos caminos de desarrollo en energía, alimentos y bienestar”.
 
Afirmó que “la Escuela Goleta es una muy buena idea, pero debería ser el gatillo que dispare que sean muchas las embarcaciones que comiencen a desarrollar programas de vinculación e integración de nuestra sociedad con el mar. Vamos a necesitar más que una embarcación con navegaciones mensuales. La Goleta debe ser la bandera de ese programa y que todo club, toda organización, todos los gobiernos provinciales o municipales tengan una embarcación sumada a esta iniciativa de llevar gente a navegar, a comprender que en el océano además de mareos y vómitos, van a encontrar riquezas, satisfacciones y sobre todo la magia de descubrirse protagonistas del futuro”.

Para leer el documento Pautas para una Política Oceánica para la República Argentina hacer clic aquí.
 
Auditorio colmado en el seminario del CARI y la Academia del Mar.

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